Si bien el trabajo
investigativo ha sido parte de un proceso complicado de adaptación al mundo
digital y nuestro desempeño un poco más lento debido a nuestra dificultad a la
hora de contactar a los DJs, orgullosamente podemos decir que nos vamos
acercando cada vez mas a las metas esperadas y estamos con la motivación
intacta para sobrellevar todo lo que se nos viene por delante. Respecto a las
dimensiones éticas, el factor de la clandestinidad es un tema que ya no incumbe
a la labor del Disc-Jockey de Club y menos respecto a su función dentro del
contexto Covid-19 y el bar, más sin embargo el tema de las drogas es aun materia
pendiente a analizar. Nuestro principal dilema ético es la cercanía y lejanía
con el Club que tenemos nosotros como investigadores respectivamente, puesto
que mientras para uno el tema de la música electrónica es nuevo, para la otra
es demasiado familiar, pero así y todo, hemos podido complementar y generar un
trabajo en equipo que logra mezclar ambas perspectivas en un solo constructo
investigativo, lo cual nos parece sumamente fructífero y beneficioso.
Nos es además de especial agradó identificar como el espacio en el cual
estamos trabajando es menester de un mensaje social tan potente e importante
para el contexto actual, siendo unidor de infinitas realidades a través de la
música y la gestión DJ, haciéndonos parte más que de una audiencia y más que de partícipes de un Club, haciéndonos parte de una familia y un movimiento social vanguardista.
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