Carlos Flores Navarro (44 años) es el jefe y fundador del Club Espacio 93, el primer y único club exclusivamente de Techno de Chile y en el cual se gesta nuestro trabajo investigativo. Motivado siempre por la búsqueda constante de actividades laborales, Carlos abrió diversos tipos de negocios, como una perfumería y una veterinaria “sin encontrar un rumbo aparente” (Flores. 2020). No obstante, no sintiéndose con ellos pleno, decidió indagar en la vida nocturna, haciendo de stripper en discotecas y abriéndose paso a instaurar su propia productora, en la cual era él quien contrataba a chicas y chicos gogos. Desde ese instante, Carlos desarrolló un gusto por la vida nocturna que terminó por definir su futuro club: “De ahí como que me empezó a gustar la noche” (Flores. 2020).
Finalmente en el barrio “el Salto” compró una patente de quinta de recreo para fundar su propio negocio.
“Se la compré a un señor que siempre me contrataba a mi para ir a bailar… Entonces nos hicimos super amigos, este señor ya esta muerto, falleció, y me la vendió. Entonces se la pagué de a poquito, como yo podía y me quedé con ella. Y no sabía dónde instalarla cachai? No sabia que hacer con la patente” (Flores. 2020)
Después de tiempo buscando el espacio físico, por coincidencia pasando por Antonia López de Bello 93 en el barrio de Recoleta dio con el lugar perfecto para instaurarla:
“Un día pase por aquí, justo por aquí… Y vi a un señor que estaba sacando unas sillas y unas mesas, y yo así como curioso, joven curioso, paro y me acerco y le digo así como < Oye amigo, se esta llendo? > No me dijo, estoy trasladando estas cosas pa’ otro local, me dijo < por qué? > y le digo lo que pasa es que ando buscando un local, tengo una patente pero necesito un local pa´instalarla… Y me dijo, <pucha si querí yo te puedo arrendar este local> y le dije <Lo que pasa es que yo tengo patente, necesito un local para instalar la patente no más, no quiero arrendar patente, ya tengo patente> y me dijo <Pucha, conversémoslo> Bueno la cosa es que llegamos a una reunión, y llegamos a un acuerdo, entonces él se llevó su patente y yo instale mi patente. Y ahí nació el club” (Flores. 2020).
Sin embargo, habiendo pasado tanto tiempo buscando el espacio físico y sumado a las exigencias institucionales e inversiones correspondientes, Carlos se vio, en sus propias palabras, “sin un puto peso” y procedió, después de varios otros acontecimientos deplorables, a arrendar el local. Por este pasaron entonces desde un local de Sushi hasta clubes gay y finalmente, unas chicas que hicieron pedazos el local (rayados, quiebres, suciedad), “Todo lo que yo hice lo tenían todo hecho pebre” (Flores. 2020) y se decidió entonces, ahora con dinero suficiente, a abrir su propio club.
El nombre de Espacio 93 surge a partir de la necesidad por publicar en las redes sociales la realización de su primera fiesta en el club que recién se inauguraba, y fue uno de sus amigos quien sugirió entonces el nombre, haciendo referencia a su particularidad espacial y a la numeración en la cual se encontraba ubicado, así como también, el logo con el cual actualmente representan a la empresa. “¿Y por qué Espacio 93? Porque es un espacio, y 93 porque es la dirección del club” (Flores. 2020). La simpleza fue un clave acierto para Carlos, quien nos dice “la evolución o el impacto que tenga el nombre de la marca es por otras cosas”.
La motivación por delegar el club a la música electrónica viene por los gustos musicales del fundador, quien fue partícipe de los raves iniciales del techno en Chile, aunque para su consolidación exclusiva en el Club tuvo que pasar también por otros estilos musicales en orden de masificar la marca y aumentar los ingresos. Una vez que el Club comenzó a sustentarse por sí mismo, marcaron los límites musicales al punto de convertirse en el primer club exclusivamente de Techno en el país, esto le confirió un importante status que fue quien lo terminó por engrandecer a lo que es hoy.
La relevancia de la determinación musical influyo en el impacto comercial de tal forma que se buscaba reproducir música que estuviese lo más alejada de eso posible, definiendo su estilo dentro del espectro Underground, “Nosotros nos decidimos como Club a hacer un techno más Underground cachai? Que es como un techno que no escucha la gente por la radio” (Flores. 2020). Producto de ello, la gente que visitaba el local comenzó a llamarle “la esquina Underground” por su ubicación en la esquina de Purísima con Antonia López de Bello y posteriormente fue apropiado por el Club como un slogan.
La categoría Underground del Club es apreciada no solo por el publico, sino que también por los DJs, significando a modo de ejemplo para DJ Nosiv (2020) un espacio seguro en el cual pueden ser ellos mismos:
Es que igual pa nosotros no hay donde mas tocar porque, no sé, los otros clubes que veo así como ClubRoom y cosas así encuentro que tienen como otra onda entonces no sé, como que no calzo ahí entonces como el único lugar en el que podría calzar es acá... o en fiestas mas Under poh cachai? como productoras mas Underground
Otra característica importante del Club, es su política de respeto, esta hace referencia a la integración de todos, todas y todes a participar libremente pero en consideración del otro. Existen diversos carteles a lo largo de su recinto que invitan a rechazar actos homofóbicos, misóginos, racistas, o de malas prácticas, así como también a respetar el sonido y el trabajo de los Disc-Jockeys mediante el silencio en la pista de baile. “El mensaje que nosotros tenemos aquí es (...) lo que hemos estado transmitiendo en las redes sociales, cachai? No a la homofobia, no al racismo, no a la violencia de género, si a la inclusión cachai? Ese es nuestro mensaje social a través del techno”
"Foto extraida en visita a Club Espacio93, 2020"
A través de la música techno, el Club ha sido participe de diversas campañas sociales como, por ejemplo, la realización de comedores solidarios para la gente sin casa durante la pandemia del Covid-19 en la rivera del Rio Mapocho, logrando ayudar a más de 100 personas. El financiamiento de esto solo fue posible gracias al compromiso de los Disc-Jockeys, de los trabajadores del Club, de los ravers y la comunidad techno en general, logrando reunir cantidades industriales de comida con la meta de continuar hasta el desconfinamiento de Recoleta. También para el Día del Niño, el Club organizó una actividad en un campamento con más de 100 niños en riesgo social, asumiendo la tarea de distribuirles regalos y alimentos a cada uno de ellos y logrando superar la meta con creces, alcanzando hasta 7 regalos por cabeza.
“Espacio93 es el único Club o marca que une a los demás, yo no soy DJ, tampoco tengo ambiciones de DJ o ambiciones de algo, yo, pa’ mi esto es un Club, esto es cultura, creo que la cultura hay que compartirla” (Flores. 2020)
Este tipo de actividades sociales le confirieron al club tal reconocimiento que fueron contactados por clubes y comunidades de la música electrónica internacional, participando en entrevistas de Colombia, Alemania, España… y apareciendo en importantes revistas y puntos de lectura digital de la cultura techno como DJ Magazine, visibilizando y estabilizando su posición en la escena chilena.
“Esa es como nuestra parte, nosotros tratamos de hacer comunidad” (Flores. 2020)

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